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Septiembre de 2008
Ignacio Copani
El último trovador argentino.
En la fecha de presentación de su nuevo disco, charlamos con Ignacio Copani sobre su carrera, por qué eligió hacer un disco sólo con guitarras, de claro corte trovador. Pero Ignacio habló de todo, sus comienzos, su visión de la Industria Musical y hasta de la polémica que levantó su "Cacerolas de Teflón" Pasen y lean...
 

Contame un poco de qué se trata tu disco nuevo.
- Es la primera vez que grabo un disco sólo con guitarras y a la cabeza de esas guitarras está Esteban Morgado, que es excelente. El disco es intenso, es adulto y tiene la diversidad que yo siempre trato de mostrar. Sin embargo no hay mucho humor, puede haber uno o dos renglones, pero es un disco reflexivo, de trovador. Lo presenté en Uruguay en la Sala Zitarrosa de Montevideo, donde nos fue muy bien, agregamos muchas funciones. Ahora lo vamos a presentar el 20 de septiembre en Buenos Aires en el N/D Ateneo.

¿El hacerlo sólo con guitarras responde a este tono reflexivo del disco? - Yo hace tiempo tengo la manía de grabar discos con músicos, con formaciones grandes, pero me presento solo con la guitarra. Siempre me pareció que eran dos cosas distintas y que el que conocía el disco y después veía la médula con la guitarra se sentía satisfecho y el que veía el show y después escuchaba un sonido mas completo. Pero tenía en carpeta hacer una grabación con guitarras y me gustó. Lo propuse y salió. No fue una estrategia económica, porque el disco es igual de caro hacerlo. Yo soy un sello independiente y me da en la pelota, que en una producción haya 10 músicos no te cambia mucho el número final de la producción, teniendo en cuenta las horas de estudio, la fabricación y todo eso. No fue de pijotero, no es que dije “Me voy a ahorrar la batería”, porque al final es una patada de mosca. Lamentablemente los costos de los seres humanos son más bajos que las cosas técnicas. La propuesta es verdaderamente artística, quería hacer un disco así. Es un tono íntimo, es el disco de un tipo que ya tiene cuarenta y varios y que no está proponiendo ser una avanzada en sonido, sino un buen rato de reflexión. La temática es profunda, hay temas que se comprometen mucho con la realidad, inclusive “Cacerolas de Teflón”, que provocó bastante controversia, buena y mala. Después hay temas que se refieren a la discriminación, como “Los normales”, o con el caos que se vive en la ciudad, como “Agregá un Carril” y varios temas de amor. Es un balance que ya vengo hace tiempo ofreciendo.

Vos siempre escribiste letras que tienen que ver con la actualidad social del país. ¿Te trajo inconvenientes el expresar tu opinión, el decir “Yo me paro acá y esto lo veo de esta manera”?
- Si, muchísimas veces. Desde cosas complicadas cuando me he referido a represores, a la dictadura y después lo que fue luego todo el elenco de corrupción que invadió la política. Siempre tuve inconvenientes, puertas que se me cerraron, amenazas… Hasta en el inocente disco “Rivertidísimo”. Algún hincha de Boca que no entendió que yo me quiero expresar, que quiero contar que River es parte de mi vida. No es un repertorio agresivo, mis temas de River no son como los que se cantan en la tribuna, no digo “Te vamos a matar” o “Hoy terminás en el hospital”. Expresan sentimientos, recuerdos de ir a la cancha con mi viejo, con mi abuelo, la mirada hacia los cracks como si fuera un niño. Algo que me cuesta mucho hacer en los últimos años, porque los cracks no nos duran mucho. Es mas complicado hacerle una canción a un tipo que hoy besa tu camiseta y el año que viene besa otra. Pero el repertorio fue auténtico y la mayoría de los hinchas de boca se dieron cuenta con el tiempo que no fue un disco oportunista, porque no lo saqué cuando salió campeón ni tampoco sagas con otros éxitos que tuvo River. No es una bufanda, una taza o un artículo de merchandising, es parte de una expresión. Pero me trajo algún problema.

¿Y entre la gente que te va a ver tampoco?
- No, para nada. Vienen muchísimos de Boca. Me arriesgaría a decir que vienen tantos hinchas de Boca como de River a verme. Y después me pasó esto con “Cacerolas de Teflón”, que mucha gente lo interpretó como una toma de posición en el conflicto del campo. Pero en realidad es una opinión sobre los cacerolazos de Barrio Norte y Recoleta, que no los vi. en otros temas tanto o mas importantes que el conflicto del campo. Ni siquiera en otros conflictos referidos al campo, no escuché cacerolazos cuando las mujeres en La Pampa se ataban a las tranqueras para que no les rematen los campos, ni tampoco ahora que hay sequía donde no hay agua ni en los pueblos y acá se derrocha y cada uno mira su ombligo. Así que entendí que eso era una protesta que tenía su impulso en otros odios hacia el gobierno por otros temas que no eran exactamente los del campo. Lo expresé y tuve un montón de abrazos y también críticas. Las críticas las acepto siempre, pero hubo muchas amenazas, muchos insultos. Lo peor es que no me insultaban con un “Copani qué mal escribís”, me decían, como si fuera un insulto, “boliviano”, “montonero andate de este país, te vamos a reventar a vos, a Evo, a Hebe y a Eva.” Y ya te das cuenta de qué categoría es eso. Yo tengo un montón de amigos que tienen miradas distintas, pero yo no voy a insultar o a ofender a alguien que se expresa. Así que creo que es un paso para atrás y que hay muchos pasos para atrás que se notan en la comunicación, en las opiniones. En los jóvenes ves reverdecer opiniones racistas, hasta en las disputas entre floggers y emos escuchás con toda naturalidad “Este es un negro” o “Este es un grasa”, cosas que desde cada hogar habría que desterrar, no permitir que se diga ni siquiera en broma, ni siquiera aceptarlo como cuando te dicen “No, yo le digo negro de mierda, pero cariñosamente”. Es feo, yo he sido extranjero, he vivido en otros países mucho tiempo y es muy feo cuando te dicen “extranjero”. Son tonos que duelen. Y son cosas que se pueden corregir, uno puede nacionalizarse o irse a otro país. Hay otras características que no las podés modificar o no querés y las sostenés con orgullo. Hoy veo que la sociedad está muy en lo superficial. A cualquiera de esas opiniones las rascás y abajo no hay nada. Ni siquiera hay un concepto de decir “Voy a defender mi nazismo”. Vos le decís “Expresáme tu idea fascista” y no la tienen tampoco.

Es muy raro que sea tan común escuchar “negro de mierda” en un país donde casi no hay negros.
- Es que las cosas que dejó la cultura negra acá son todas buenas. Además de su sangre, porque fueron carne de cañón en muchas batallas, las pestes que los arrasaron. Pero culturalmente, cosas que nos quedaron, nuestro propio tango tiene influencias de los negros, la milonga ya desde el nombre tiene cosas de su cultura y su ritmo y ni hablar en Uruguay, con el Candombe. Yo creo que en los medios de comunicación hay que tener responsabilidad y no mostrar estas cosas como graciosas porque terminamos siendo todos cómplices. Bueno, se nos fue la conversación para este lado, pero son cosas que yo viví mucho últimamente y con esta canción “Cacerolas de Teflón”, que nadie está obligado a escucharlo. Y si mi canción se llamara “Arriba las retenciones”, también tendría derecho a cantarlo. Hay un montón de ídolos que tengo, tipos que escriben bárbaro como Serrat o Sabina, que en muchas de sus estrofas yo puedo no compartir su visión sobre la vida, el amor, la pareja, la separación, el alcohol o las drogas, pero ni en mi peor borrachera, ni en el peor ataque de soberbia, me animaría a discutir cómo tendría que escribir su canción. La tiene que escribir como la siente. No sólo la canción, también la expresión periodística o la charla. Uno tiene que ser libre. A mi la peor crítica que me podés hacer es “Mejor no te metas en este tema”. ¿Por qué no me puedo meter en ese tema? Es privado de Grondona? ¿Yo no puedo dar mi punto de vista porque soy músico? ¿Me inhibe de algo eso? O “A mi me encantan tus canciones, pero si te metés en política no te escucho”. Y bueno, yo siempre escribí de política, hasta “Lo atamos con alambre”, si la ves, que es simple, será lo que sea, pero está contando una posición. Y los artistas se paran en cualquier obra, con sus historias, con su ideología, aunque no estén hablando de un hecho con un diario abajo del brazo. Es distinta una canción de amor del Puma Rodríguez y que de Silvio Rodríguez, aunque sean de amor y aparentemente estén describiendo una situación romántica, cada uno vuelca su manera de pararse frente a la vida. Entonces nadie puede decirle a un artista ni a nadie hasta dónde tiene derecho a expresarse.



¿El de ser un sello independiente tiene que ver con esta postura de no atarte o aceptar limitaciones?
- Empecé a trabajar independiente porque no tuve, ni tampoco tendría ahora, con una compañía de discos, ningún plus de lo que puedo tener solo. Lo que sí tenemos los músicos argentinos, a los que queremos transmitir algún contenido, es un gravísimo problema de comunicación, no tenemos un soporte donde manifestarnos. A mí, las contadas veces que me llaman para ir a la tele, me llaman para contar chistes, hablar de fútbol, hacer de jurado, no hay un lugar donde pueda ir a expresar lo que hago, que es cantar. Y si en más de 20 años me conocen por mis canciones, no voy a arriesgar ese prestigio. Ni siquiera es algo que me nace ir a un escándalo o un hecho policial para robar un poco de pantalla. Y si estuviera en EMI me pasaría lo mismo. Porque sale un disco de León, ahora sale un homenaje a León con un montón de muy buenos artistas, y en la tele no lo vas a ver. Puede ser que veas una nota, un comentario, pero el contenido no lo vas a ver. Y te hablo del número uno homenajeado por un montón de artistas. Pero EMI no puede inventarse “La hora de León” en Canal 13 a las 22, porque hay otras propuestas que interesan mas. Entonces si no tenés ese beneficio de una empresa que se lleva mucho de tus ganancias, pero que vos podés ponerlo en juego por la potencia que te da una compañía. Yo jamás le recomendaría a Paul Mc Cartney que no esté en EMI, que le da una superestructura para lo que es su negocio. Cuando entregan los Premios Gardel, que es la gran reunión de los músicos, destacan hace ya unos años que el 70 u 80 % de las producciones son independientes. Pero es independiente la producción artística, después la mayoría se lo da a una empresa que tiene la logística como para distribuir el disco y que llegue a todas las disquerías. Además está Internet, donde podés buscar al artista que te guste y está más personalizado, no es que estás en un gran catálogo. Nadie se mete en la página de BMG y busca a un artista, nadie compra un disco porque lo grabó determinada compañía. A mi me causan gracia esas publicidades donde te dicen “Es otro impacto BMG”, como si uno fuera a decir “Ah, bueno, entonces lo compro, porque si era de Universal, no lo compraba.” Por lo menos en mi plan, no te puede ofrecer nada una compañía, salvo trabas. Yo puedo editar en cualquier país porque el repertorio es mío, pero me ha pasado de estar en una compañía de acá y no poder negociar mi material porque a la señora que estaba en EMI Internacional de España no le gustaba, pero tampoco me liberaba para que yo me fuera a buscar otra compañía. En los años de mayor éxito no pude editar mis discos en España por este problema. No es una cosa de rencor, ni de censura, es una cuestión de sentido común. Yo a un pibe que empieza, le recomendaría el esfuerzo de visitar las compañías. Yo porque tengo 20 años en esto y apuntalo mi trabajo con muchos recitales, pero si recién empezara no sabría qué hacer con mi material, dónde llevarlo, entrevistas. Tienen un manejo capitalista como sabemos, Rodrigo fue súper exitoso y a la familia le quedó una casa y la camioneta que se rompió, pero las compañías deben haber ganado mucha plata con él. Pero son circunstancias de este mundo y… qué le vamos a hacer.

Me contaste que rompiste récords en Uruguay, ¿cómo te va en otros países?
- Un poco a esta altura, no me va ni me viene, porque como estoy solo, tengo que estar yo en cada lugar. Por ejemplo, hicimos un intento importante en Italia, donde nos fue muy bien, pero me tenía que quedar. Y a esta altura de la vida, tengo mi decisión. Digo, yo soy profesional, si me llaman para ir a Groenlandia a tocar, voy. Pero si tengo que ir a vivir… ahí la pienso bien. Igualmente mi repertorio es conocido en varios lugares, en España, Colombia, un poco menos en México, en Chile, Perú, recibo comunicaciones, pero sería una sanata total si te digo que sueno en todos lados.

- Pero tenés tu público.
- Tengo mi gente que me sigue y trabajos editados en muchos lugares, pero hay que buscarlos. Un poco de esto es culpa mía porque en mi vehículo no tuve quinta. Poner la quinta hubiera sido hacer una cosa internacional, con una inversión y contratar gente en otros lugares. Pero es una inversión muy importante que un músico solo no puede hacer. Pero voy casi todos los años a tocar a España, que me encanta. Voy a los lugares que me gustan, ¿eh? Si me dijeras ir a Miami, he ido muchas veces, pero es un lugar donde no entro en sintonía y no lo paso bien. Por más que sea La Meca de la música latina, no me llama ya la inversión física. Para hacer una cosa bien tendría que estar tres meses, yendo un poco a México y no me llama ya la inversión física y ni encadenado. Yo se que eso me permitiría trabajar mejor, pero ya estoy grande. Antes me divertía mucho toda la movida de las giras. Mañana me voy a una gira muy linda por Santiago, Tucumán y Formosa y vamos con equipo, asistentes, técnicos, que me gusta compartir mucho con ellos. Pero la primer ida y la última vuelta las hago en avión, pero porque ya no me da el cuero. Yo hice giras muchísimos años, no es por ortiva, que no quiera manejar, es de cansado. Y además, al ser una PYME, en el momento de lanzar un disco y preparar un teatro, el día que me pasaría manejando, lo tengo que invertir acá en cosas de producción y estar al frente de esto. Tengo que poner la cara, hacer notas, compensar esa falta de comunicación y estar al frente. Me voy cambiando el uniforme, un rato soy plomo, un rato soy el presidente de la compañía y otro rato soy el último. Pero así se manejan todas las PYMES, mi hermano tiene una fábrica de galletitas y sueña con el día en que otro note que se quemó una lamparita que él solo se da cuenta y que hasta que no se sube a una silla y la cambia él, queda quemada ahí.

- Necesitás darle tiempo a la estructura que te permite seguir tocando.
- Es que si yo no fuera el dueño y el artista fuera otro, lo llevo a patadas a tocar a todos lados. Hoy es muy fácil llegar a todos lados con la tecnología, pero es que tenemos un artista que no quiere ir, jeje. Yo mando el mail y hago la cita, pero mi artista no quiere ir. Pero la verdad es que lo hice muchas veces, reboté en todas las compañías. Conozco el sí y el no, conozco la desazón y la timidez que te provoca que te vaya mal en un casting y que no quieras llamar nunca mas a nadie. Antes se hacían pruebas en vivo, te comías la antesala y te tomaban una prueba. Vos pensabas que te estabas jugando la carrera y el tipo que te tomaba la prueba hablaba con la mujer o se hacía un sánguche, cualquiera. Y a vos te dolía y cuando rebotabas… te cuesta. Es como los actores que van de casting en casting y tienen que tener temple, se va formando tu temple.

Me contabas que arrancaste de abajo, tocando en bares, contáme un poco de esa primera época.
- Yo tocaba en bares y me iba muy bien. Al principio iban los del barrio, tocaba en Quilmes y se llenaba de gente de Ramos. Pero cada vez eran mas y mas, un fenómeno raro que pasaba conmigo, como que la pegaba desde un lugar muy auténtico. Y me pasó varias veces en mi carrera, encontrar rutas que no son las convencionales. Cuando grabé mi primer disco, yo confiaba en lo que hacía. Pero no por darme manija, porque veía lo que pasaba en los shows, que al principio iban 20 personas y al otro 40 y al otro 80 y estaba bárbaro. Entonces iba a las compañías y no me verdugueaban tanto, porque tenía experiencia, no la veían. No veían que la música con humor fuera a vender discos. La frase era “Lo atamos con alambre es muy divertida pero no vende discos. Ni Les Luthiers venden discos, entonces vos qué vas a vender”. Que son un fenómeno tremendo, pero no venden al nivel de records. Y yo confiaba en que iba a pasar, entonces vendí un 4L que tenía e invertí en grabar el disco en un buen estudio con buenos músicos. Lo empecé a vender en los recitales y les ponía a los cassetes en mi casa una leyenda que decía “Si no te funciona la cinta llamá a tal teléfono” y yo les cambiaba el cassete.

Súper artesanal.
- Claro. Porque yo para hacer economía compraba la cinta justa, porque te la vendían por duración y armaba los cassetes y les ponía la cintita con cinta scotch, la tapa era fotocopia, muy artesanal. Pero gracias a ese trabajo y esa honestidad, un tipo que le gustó el disco se lo llevó al director artístico de EMI, Roly Hernández, que hoy tiene una distribuidora y me localizaron con ese teléfono y me ofrecieron un contrato de seis años.

No lo podías creer.
- Era increíble. Era una época donde se grababan discos, no era como ahora que vos si tenés los medios tecnológicos, grabas un CD y es igual que el de Michael Jackson. Un LP no lo podías grabar vos en tu casa. Te digo mas, si tenés que hacer la gráfica y los álbumes que venían adentro de los LP, sería imposible. Me acuerdo que fui a la compañía en Florida y de ahí me fui a Ramos a decirles a mis viejos que había firmado y que eso me iba a cambiar la vida. Pero yo sabía que tenía una bala, lo que pasaba en el boliche ¿por qué no iba a pasar en un espectro más grande? Si al principio los llevábamos a la rastra a los recitales. Yo empecé en Mar de Ajó en el 84, 85, tocando en un bolichito. Hacíamos una prueba a las 7 de la tarde con mi hermano. Pero lo de la prueba era una mentira, sacábamos un parlante a la calle a la hora que la gente volvía de la playa y yo tocaba casi todo el recital. Mientras tanto, mi hermano volanteaba y le decía a la gente que si no le gustaba el recital, le devolvíamos la plata. Y los convencía y empezamos a meter gente y gente. Le tengo mucho cariño a Mar de Ajó, un lugar muy familiar que me permitió comenzar.

¿Qué se viene ahora?
- Bastante intenso. Como te contaba, esta semana viene Santiago, Tucumán y Mendoza, la otra semana el N/D Ateneo, después el 29 estoy en Neuquén y la otra semana vamos a estar en Santa Fe y Rosario. En octubre sigo de gira. La verdad que estoy muy amigado con el recital, ya no me estreso antes del show. Encontré el eje de lo que es un trovador. Y la gente ya me conoce, sabe que va a ver a Copani, no va a bailar.

¿Cómo te llevás con la gente? Vi muchas fotos donde la gente te abraza a la salida de los recitales.
-Me tratan muy bien, mejor de lo que me merezco. Lo valoro mucho, siempre trato de quedarme lo que la gente me pida para firmar autógrafos. A veces, por alguna situación física te tenés que ir rápido. Por ejemplo tocás en una plaza y no hay camarín ni vestuario, por ahí terminás el show empapado y te querés ir en seguida. Algunos lo entienden y otros no. Te dicen “Dame un autógrafo” “Pero me estoy yendo” “Pero es uno solo” “Si, uno solo para vos, pero atrás tuyo hay un montón” y ahora con las camaritas de los celulares me vivo sacando fotos. Pero pasa eso, sobre todo en la costa, que está muy fresco cuando termina el show.

- Queremos agradecerte por la nota y tu amabilidad, por eso la gente de HOTEL HORIZONTE te envía este turno para que lo puedas ir a conocer, y la gente de BODEGAS VINECOL te envía este Tinto Tempranillo para que disfrutes.
-Muchas gracias!!! Esta noche comparto el vino con amigos!!!



Luciano Dambrine


Bodegas Vinecol
Hotel Horizonte

 
Backstage
Ignacio Copani nos recibe en su estudio del barrio de Almagro. Lo primero que sorprende al que nunca se ha cruzado personalmente con el cantautor, es su metro noventa y uno de altura. Amable, cordial, sonriente, Copani nos invita a sentarnos en el cómodo estudio, con paredes repletas de discos de oro, platino, viejas ediciones en LP y fotos del artista. Es hora de encender el grabador.
Ficha Personal
Pasaron mas de 30 años desde que aquél joven Ignacio Copani comenzara a transitar los escenarios mexicanos. Originario de Pavón Arriba (Santa Fe), Copan viajó a tierras aztecas siendo muy joven y luego regresó al país para radicarse en Ramos Mejía.
Como contará en la entrevista, su carrera en Argentina comenzó en un lejano verano en Mar de Ajó. Editó su primer disco en 1988 y a partir de allí comenzó a transitar los escenarios mas reconocidos de Argentina y Latinoamérica.
En su extensa trayectoria supo cosechar Discos de Oro, Platino y Doble Platino, más el premio Prensario, nominaciones al Martín Fierro y al premio ACE; y en el año 1995 fue distinguido por la Fundación Konex como uno de los 5 mejores solistas de la década.
Hoy por hoy, podemos afirmar que todo argentino ha silbado al menos una vez una melodía compuesta por este prolífico cantautor, lo que lo convierte en uno de los músicos mas populares de la actualidad.
 
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